viernes, 6 de abril de 2018

Documentos sobre la Primera Guerra Mundial


Las trincheras
«Esos tres días pasados encogidos en la tierra, sin beber ni comer: los quejidos de los heridos, luego el ataque entre los boches (alemanes) y nosotros.  Después, al fin, paran las quejas; y los obuses, que nos destrozan los nervios y nos apestan, no nos dan tregua alguna, y las terribles horas que se pasan con la máscara y las gafas en el rostro, ¡los ojos lloran y se escupe sangre!, Después los oficiales que se van para siempre; noticias fúnebres que se transmiten de boca en boca en el agujero; y las órdenes dadas en voz alta a 50 metros de nosotros; todos de pie; luego el trabajo con el pico bajo las terribles balas y el horrible ta-ta-ta de las ametralladoras.»
(Carta de un soldado francés. Verdún, marzo de 1916.)
En: Prats, J., Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996, p.60.


El diario de un soldado desde el frente occidental

Viernes 25 de febrero:
El ejército de 250.000 a 300.000 hombres bajo el mando del comandante Kronprinz se precipita sobre nuestras trincheras que defienden Verdún. Hasta ahora no aparecemos. Hay que soportar el golpe sin decaer. Nuestras tropas han cedido terreno bajo la avalancha de hierro de la gran artillería y bajo la impetuosidad del ataque. Los comunicados de Berlín, muy tranquilos, dicen que las líneas francesas han sido destruidas ya sobre un frente de 10 km sobre una profundidad de 3 Km.
Las pérdidas son inmensas en ambos lados. Nosotros habíamos perdido 3.000 prisioneros y una gran cantidad de material. Nuestros comunicados, muy sobrios, indican que hemos debido ocupar las posiciones de repliegue, pero que nuestro frente no había sido hundido.
Miércoles 29 de marzo:
La batalla de Verdún, la más larga y la más espantosa de la historia universal, continúa. Los alemanes, con una tenacidad inaudita, con una violencia sin igual, atacan nuestras líneas que machacan y roen (… ). Nuestros heroicos soldados están bien a pesar del diluvio de acero, de líquidos inflamables y de gases asfixiantes.»
Doctor Marcel Paisot, Mi Diario de Guerra, 1914-1918.
En: Prats, J., Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996, p.60.


La propaganda de guerra en la prensa francesa

Las balas alemanas no matan.
Nuestros soldados se han acostumbrado a las balas alemanas (…) Y la ineficacia de los proyectiles es el objeto de todas las conversaciones.”
L’Intransigent, 17 agosto 1914

Excepto cinco minutos al mes, el peligro es mínimo, incluso en las situaciones críticas. No sé como me las voy a apañar sin pegarme esta vida cuando la guerra acabe.”
Petit Parisien, 22 mayo 1915

La verdad es que algunos (los refugios de Verdún) son relativamente confortables: calefacción central y electricidad (…) La verdad es que uno no se aburría mucho.”
Petit Journal, 1 marzo 1916

Esperábamos la hora del ataque como el que espera una fiesta.”
Petit Journal, 3 octubre 1915
A propósito de Verdún: Las pérdidas han sido mínimas.”
Écho de Paris, 25 febrero 1916

martes, 6 de marzo de 2018

Libro para 4to y 6to

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miércoles, 8 de noviembre de 2017

4to año: Examen Categorías B C y D

PROGRAMA ANALÍTICO DE HISTORIA (Categorías C y D)

Unidad I
El mundo de postguerra

1.1 Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.
1.2 La Guerra Fría. Caracterización ideológica, política y económica de los dos bloques.
1.3 Capitalismo. Concepto y características.
1.3.1 Estados Unidos y la posguerra.
1.3.2 De Truman a Eisenhower. La era conservadora y el macartismo.
1.3.3 La lucha por los derechos civiles de los negros y los movimientos juveniles de los sesenta.
1.4 Socialismo. Concepto y características.
1.4.1 Desde la Revolución Rusa hasta Stalin.
      1. Las purgas y las características políticas de su gobierno.
      2. Los planes quinquenales. El IV Plan y la reconstrucción de la URSS.
1.5 Las relaciones internacionales y los principales centros de tensión de la postguerra (las guerra de Corea y la crisis de los misiles en Cuba).

Unidad II
El espacio islámico

2.1 La Arabia preislámica. Situación religiosa en la región.
2.2 Mahoma y su importancia para el incio de la religión. La hégira.
2.2.1 El Corán. Origen y características generales.
2.2.2 Los cinco pilares del islam.
2.2.3 El origen del problema entre sunitas, chiitas y jariyistas.
2.3 Panorámica histórica desde la hégira (año 622) hasta el siglo XX.
2.4 Situación durante los conflictos mundiales y la posterior descolonización. Nuevas posturas: nacionalismo, panarabismo y fundamentalismo.
2.5 El modelo nacionalista egipcio. El gobierno de Nasser.
2.6 El nacimiento del Estado de Israel. Las guerras posteriores y el afianzamiento en la región.

Unidad III
América Latina, continente desigual

3.1 La Revolución Cubana. La situación en Cuba. La Revolución y su triunfo. Los primeros años.
3.2 El continente americano desde la década de 1970 hasta hoy. Las dictaduras latinoamericanas.
3.2.1 La situación de Uruguay durante los años previos al golpe.
3.2.2 Pacheco y Bordaberry. El golpe de Estado y el inicio de la Dictadura cívico-militar.
3.2.3 Las tres etapas de la Dictadura según Luis E. González. La fase comisarial, el ensayo fundacional y la transición. Vuelta a la democracia.


Categoría B

Temas: Unidad 1 (toda). Unidad 2: de 2.1 a 2.3 Unidad 3: 3.1, 3.2.2; 3.2.3

6to año economía, Examen CAT B C y D

Programa analítico de 6to año Economía (categorías C y D)

1- La economía agroexportadora (1870-1930)

1.1 Evolución del sistema capitalista y división internacional del trabajo.
1.2 El primer impulso modernizador en el Uruguay: cambios socio-económicos en el medio rural.
1.2.1 La inmigración y su influencia; revolución del lanar y mestizaje y alambramiento.
1.2.2 Los grupos de presión y la consolidación del Estado.
1.2.3 Latorrismo y santismo.
1.3 Aspectos financieros. El modelo agroexportador o de “crecimiento hacia afuera”: características e impacto en la sociedad y en la vida cotidiana.
1.4 Batllismo: Estado, economía y sociedad en el primer batllismo: antecedentes, características.

2- La Industrialización Sustitutiva de Importaciones (1930-1973)

2.1 Repercusiones económicas, sociales y culturales de la Primera Guerra Mundial en América.
2.2 El mundo y la crisis de 1929.
2.2.1 Situación de la economía mundial antes del 1929.
2.2.2 Estados Unidos entre 1921 y 1929. La crisis.
2.2.3 El new deal. La influencia keynesiana en la economía capitalista de post-guerra: los “años dorados” de la economía mixta.
2.2.4 Enfrentamientos con otros tipos de economía. El caso de la URSS. La planificación de la economía en el socialismo durante los años de Stalin.
2.3 La crisis de 1929 en América: estrategias para enfrentarla.
2.4 El modelo Industrializador en el Uruguay: condiciones, estrategias socio-económicas, intervencionismo estatal, limitaciones.
2.4.1 La nueva coyuntura mundial y la crisis nacional: estancamiento del agro, déficit comercial.
2.4.2 Cambios en la política económica: reforma monetaria y cambiaria, relaciones con el FMI.
2.4.3 Diagnóstico y soluciones propuestas por la CIDE. Especulación, inflación y espiral recesiva.
2.4.4 Efectos sociales y políticos en el mediano plazo. El movimiento obrero y su proceso de unificación.
2.4.5 El ajuste autoritario: congelamiento de precios y salarios. Impacto en la economía, en el mundo del trabajo y en la vida cotidiana.


3- De la crisis de 1973 a la actualidad

3.1 La dictadura cívico militar en Uruguay: características. Las tres etapas según Luis Eduardo González. La crisis de 1982 y el problema de la deuda externa. La transición hacia la democracia y las políticas socio-económicas.


Categoría B: Unidad 1 (toda), Unidad 2: 2.1; 2.2; 2.4. Unidad 3: (toda).

lunes, 31 de julio de 2017

Islam

Capítulo para estudiar el tema: Descargar

Cuando pida clave de cifrado copiar y pegar la siguiente: !33qz8FxYH66RhzkwecyI2x82kdZ1Irv9-PDR-wcUrMU

martes, 20 de junio de 2017

Segundo Gobierno de Batlle y Ordóñez

El segundo período de gobierno de José Batlle y Ordóñez mostró en plenitud su pensamiento y su capacidad de acción. En el campo económico introdujo el concepto y la práctica del “Estado interventor”.

La intervención estatal y los servicios públicos

El largo viaje por Europa enseñó a Batlle muchas cosas, entre ellas, que los países jóvenes -como el Uruguay de entonces- carecían de una clase empresarial con capital e iniciativa para ciertos emprendimientos. A diferencia de la empresa privada, el fin del Estado no era el lucro sino el servicio a la sociedad, de ahí que, a criterio de Batlle, los servicios esenciales para la población debían estar en manos del Estado. Dejarlos a cargo de la iniciativa privada, que impondría su interés particular por encima del general, era correr el riesgo de que la población careciera de ellos o los pagara muy caros.
Sobre esta base construyó su política de intervención del Estado, en diversos campos de la actividad económica, especialmente en los considerados servicios públicos, como la luz, el gas, el agua corriente, las comunicaciones u otros de utilidad colectiva.

La lucha contra el “empresismo” inglés

Casi todos estos servicios estaban por entonces en manos privadas, en general inglesas. Las inversiones británicas en Uruguay eran considerables y se extendían a todos los ramos de la economía. Esto implicaba una importante fuga de divisas hacia el exterior, que Batlle pretendía retener en el país. Desde el comienzo de su segundo mandato, el presidente cargó las baterías contra el predominio británico.

El Estado y la Iglesia

La Constitución de 1830 establecía que el catolicismo era la religión oficial de Uruguay. Sin duda, la mayoría de la población era católica, pero también había creyentes de otras religiones y ateos. Por eso, para Batlle, el Estado, como representante de todos los ciudadanos, no debía tener una religión oficial.
Hizo quitar los crucifijos de los hospitales públicos y eliminar la enseñanza religiosa de las escuelas públicas. En esto completó la obra de Varela, quien había propuesto una enseñanza laica, pero, en consideración a la gran mayoría de los católicos, había aceptado que se enseñara religión, salvo a los niños cuyos padres manifestaran desacuerdo. Con la disposición de Batlle, la escuela pública pasó a ser totalmente laica.
Todas estas medidas, unidas a las leyes de divorcio, produjeron la resistencia de la Iglesia y de los católicos en general.

La idea del colegiado

Respecto a la organización del gobierno, Batlle planteó una idea nueva, tomando el ejemplo de Suiza. En lugar de un solo presidente, como fijaba la Constitución de 1830, propuso que el Poder Ejecutivo estuviera formado por un conjunto de nueve miembros, al que llamó Junta de Gobierno y se conoció como colegiado.
Según Batlle, el colegiado tenía muchas ventajas, ya que evitaba que una sola persona tuviera mucho poder.
El modo de elección de los consejeros, sin embargo, aseguraba la permanencia del partido ganador en las elecciones. Como hasta el momento había ganado las elecciones el Partido Colorado, la propuesta provocó la oposición no solo de los blancos, como era de esperar, sino de algunos sectores del Partido Colorado. Muchos se opusieron porque no estaban de acuerdo con el colegiado, pero también porque les parecía que Batlle hacía reformas sociales muy radicales.

A favor o en contra


Desde que Batlle dio a conocer la idea del colegiado en sus «Apuntes» en el diario El Día, en 1913, toda la sociedad se vio envuelta en la discusión acerca de la propuesta del presidente. La prensa expresaba con pasión el enfrentamiento.
Todos estaban de acuerdo en la necesidad de reformar la Constitución. Los blancos venían pidiendo la reforma desde hacía años, en busca de la coparticipación.
En julio de 1916 se puso a votación la propuesta. Ganaron los opositores al colegiado, porque algunos colorados no votaron la idea de Batlle.
Sin embargo, en las elecciones para legisladores que se hicieron poco después, los batllistas ganaron porque los colorados votaron otra vez juntos.
Esto era una situación prácticamente sin salida. Para resolver el problema, blancos y colorados se pusieron de acuerdo y elaboraron una reforma constitucional que contemplaba a ambas partes.  

martes, 13 de junio de 2017

Tengo un sueño

Tengo un sueño

Discurso (editado) de Martin Luther King Jr. en Washington DC frente a 200.000 personas, 28 de agosto de 1963.

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, Abraham Lincoln, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. (...) Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad. (…)
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirán contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. (...) La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente". (...)
Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño! (…).